Lo primero es el principio: el sufridor en casa
22 / enero / 2009
Son las once de la noche. Es 20 de enero de 2009 y en Madrid hace un frío horroroso. Una sensación meteorológica que empeora en la soledad del hogar. Hoy la culpa la tiene Obama. Sí, el presidente electo de los EEUU -ya presidente cuando leáis esto, incluso quien sabe si ex presidente- ha jurado su cargo. Su discurso ha sido emotivo y brillante.
Un discurso que mañana se leerá en todos los periódicos del mundo, se verá en todas las televisiones y se oirá en todos las radios. Y, ¿por qué? Porque en todo el planeta hay gente como yo. Gente en la soledad de su hogar pasa frío esperando que su pareja, su cuchi cuchi, su chati o simplemente su marido o su mujer acaben su trabajo como “testigo de la realidad”; “notario de la historia”, vamos plumilla en cualquier periódico de tres al cuarto, televisión o radio del planeta. Y digo plumilla porque en caso de que hablemos de un “SEÑOR DIRECTOR” caben dos posibilidades: que esté en su despacho desde hace años o que no aparezca por él (sin que eso signifique que esté en casa).
En definitiva, un día más, un día frío del mes de enero de un año cuanto menos complicado para el mundo, he de decir que es complicado vivir con un periodista o convivir con su profesión. Complicado no quiere decir que sea “difícil” o feo puesto que, al menos desde mi punto de vista, esta, la profesión del periodista es de las más bonita del mundo. Qué digo “de las más”, es “LA MEJOR”.
Otra cosa es que seas “la otra” o “el otro”, es decir, aquel que espera en casa o en la puerta del periódico a que “cierren de un vez” o que acabe de escribir esa historia tan espectacular. Amig@ sufrid@r te digo desde ya que cuanto antes lo asumas antes serás feliz: esto nunca cambiará. Y, si eres listo, lo mismo puedes aprovecharte de ello.

Obama; el último motivo de soledad hogareña